Pulse para Activar/Desactivar

          En la Isla de Tutuila en la Samoa Americana, el 2 de julio de 1931 nació el único hijo del rey Tu’umamao Tuiolosega de la isla Olosega y Sapo Pomele. Tino Tuiolosega. Su abuelo fue el último rey de las islas Samoa, su alteza real Tuiolosega Tagaloa. Al ser miembro de la familia real de las islas de Samoa, el entonces Tino Tuiolosega que era un niño con sólo 5 años tuvo que aprender numerosos movimientos de defensa personal polinesios de mano de su padre, abuelo y, especialmente, de su tío.
Todo lo que le fue enseñado formaba parte de su tradición y estaba restringido al linaje familiar, se consideraba "tabú" sagrado, y era un conocimiento que se transmitía entre los descendientes de las familias reales por sus parientes más cercanos.
   


Pulse para Activar/Desactivar

    

     Su tío fue quien ejerció mayor influencia en su enseñanza. Le fueron transmitidos movimientos de defensa personal, incluyendo también movimientos de palos y armas.

     Tino Tuiolosega, como cualquier joven de su tiempo, asistió a la universidad de Hawaii y se graduó en ciencias políticas.

   
  
  

     Desde julio de 1950 hasta septiembre de 1955 sirvió en los marines de los Estados Unidos. Participó en la guerra de Korea donde tomó parte en el desembarco de Inchón en el que fue condecorado por su coraje y bravura.

     En su estancia en los marines norteamericanos, participó en diversas actividades. Especialmente en judo y en boxeo, ganando varios títulos. Debido a su habilidad y destreza en el combate cuerpo a cuerpo, fue nombrado instructor en los marines entrenando también a personal de la marina.

     En aquel tiempo, el almirante Redford le presentó con todos los honores como el atleta amateur de la era, siendo un impresionante boxeador con una gran capacidad física.

    

 
     En su carrera pugilística como boxeador amateur y como profesional, participó en 135 combates ganando 108 por KO en amateur y, como profesional, ganó 15 y lo dejó por decisión de Bernard Ducasen.

     Nada más licenciarse de su servicio militar, el joven Tino retornó a la vida civil y, a mediados de los 50 y principios de los 60, siguió una doble vía. Continuó entrenando, estudiando e investigando las artes marciales de sus antepasados al mismo tiempo que participaba en combates a pleno contacto, primero en las islas Hawaii y, posteriormente, en California, donde emigró, siendo uno de los más famosos peleadores de esta época.

     A mediados de los 50 tenía en mente crear un nuevo arte unificando todos sus conocimientos sobre las artes de sus antepasados polinesios. En California, Tino Tuiolosega se dedicó a intercambiar conocimientos con diferentes maestros de artes marciales ya que, por aquel entonces, formaban una pequeña comunidad donde el respeto y la amistad era mutua. Entre los maestros con los que intercambió podemos destacar a Ark Wong, Ed Parker, Tadahsi Yamasita, Bruce Lee, Dan Inosantos, Ralph Castro, Al Reyes y un largo etc.

     Durante ese periodo, el gran maestro Tino Tuiolosega efectuaba demostraciones sin estar arregladas ni preparadas, llamaba de entre el público a personas que le atacasen sin saber lo que el voluntario iba a hacer.

     A últimos de los años 70 trabajó en una película llamada Seven donde también estaban algunos de sus amigos y compañeros. Actuó como consejero de TV y en películas de cine como coreógrafo de escenas de combate y peleas.

   
  
  
    

     Hoy en día y en estas dos últimas décadas, trabaja difundiendo y dando seminarios e instrucción a diferentes maestros de varias nacionalidades en el arte de Limalama, otorgando grados y reconocimientos.

     En el año 1993, el gran maestro Tino sufrió un ataque que le ocasionó una emiplegia cuando viajaba en avión a Guatemala. Esto dejó paralizado parte de su cuerpo, pero no disminuyó su capacidad de trabajo, apoyo y enseñanza. Todavía conduce grupos de entrenamientos, seminarios y promociones.

     Para toda la comunidad de artes marciales y, especialmente, para los practicantes de Limalama, está considerado como una leyenda y lo denominan como "el Padre de la defensa personal moderna".


     El gran maestro Tino tiene el cariño y el respeto de todas las personas que quieren y practican las artes marciales porque él es un vivo ejemplo de un gran practicante fiel y orgulloso de haberse dedicado a lo que más le gustó, las artes marciales, llegando a dedicar su vida a éstas.