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          La Polinesia es un grupo de islas que están situadas en el centro del océano Pacífico. Su superficie total es aproximadamente de 16730 km repartidos en 132 islas, islotes y arrecifes. Las de mayor importancia por su desarrollo y población son las islas Hawaii. Entre estas islas y Nueva Zelanda se encuentra las islas Samoa que actualmente están divididas en Samoa Americana y Samoa Libre.
   

     El origen de los polinesios se encuentra en la migración de poblaciones provenientes del sudeste asiático. Los descubrimientos arqueológicos apoyan esta teoría. Tampoco hay que olvidar que las lenguas polinesias están emparentadas con las melanesias e indonesias y, estas tres, provienen del tailandés, el kadai y el li. Sin embargo, a partir del viaje de la Kon Tiki del prehistoriador noruego Thor Heyerdahi, se planteó que la población polinesia podía haber venido de América del Sur. No obstante, esta teoría es minoritaria y la mayoría apoyan la primera. Lo que si demuestra esta última teoría es que pudieron existir algunos contactos esporádicos con América del Sur.

   


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         El movimiento migratorio comienza en la Melanesia donde se conocía la horticultura. Gracias a sus piraguas dobles, se colonizaron las islas Fidji, Tonga y Samoa. En estas islas, cultivaron la tierra y se aprovecharon de las riquezas del mar. Estas primeras islas colonizadas junto con las de la Melanesia oriental formaron parte de la llamada cultura Lapita que se caracteriza por su cerámica. A principio de nuestra era, la presión demográfica o las guerras, como lo relata la tradición oral, obligaron a un nuevo movimiento emigratorio. Así, se vuelve a producir una nueva emigración que termina de colonizar toda la Polinesia alrededor del año 1100.
   

     La colonización fue algo organizado ya que, para que tuviese éxito, había que llevar a las mujeres, así como los vegetales y animales más importantes. En algunos descubrimientos pudieron tener cierta importancia hechos accidentales pero, según demuestran sus propias tradiciones orales así como testimonios de los descubridores occidentales, los polinesios eran buenos navegantes y conocían la posición de las islas. Su buena capacidad de navegación nos permite decir que hubo relaciones entre las islas, tanto bélicas como pacíficas, así como con las islas de la Melanesia.

       
   

     Los contactos bélicos hicieron que se fuese perfeccionando el arte de la guerra. En un principio, el modo de hacer la guerra sería común con el sudeste asiático y con la Melanesia, pero poco a poco se distanciaría al no haber contactos regulares entre las zonas.En esta zona se crearon sistemas de combate para ganar las guerras y también para demostrar el honor, prestigio y rango social del guerrero. El conocimiento y dominio de los sistemas de combate (no hablamos de artes marciales porque esta denominación es moderna y dada por los occidentales al ver estos sistemas de combate cuerpo a cuerpo) era parte de la tradición cultural y de gran importancia para el desarrollo del rango social.
  

          Por lo general, el guerrero iba a la guerra sólo con un taparrabo aunque los grandes guerreros y los jefes llevasen alguna especie de tocado y adornos para demostrar su rango. Se afeitaban todo el cuerpo y se untaban con aceite para prevenir que el enemigo tuviese un lugar donde agarrar. Durante las primeras fases del conflicto, las fuerzas enfrentadas llevan a cabo una batalla psicológica. Esta faceta intelectual de enfrentamiento incluía intercambios de palabras y de gestos para poner nervioso al enemigo. La intimidación de este tipo podía derrotar al enemigo antes incluso que la batalla física comenzase. Después iría el enfrentamiento propiamente físico que sería una lucha individual a pesar de luchar en grupos para demostrar quien era el mejor guerrero.
   

     Como no siempre estaban guerreando, los movimientos se practicaban en sombra en forma de danza para no perder la habilidad. Las danzas en relación con la guerra las encontramos en todas las islas de la Polinesia ya que forma un espacio cultural común, así, los sistemas de combate serían parecidos entre las islas.

    
  

     Una danza marcial que se encuentra en varios estilos en la Polinesia es la haka o ha’a, una antigua palabra para hula. Asi, la haka serviría para desarrollar la gracia, agilidad, y fuerza de los músculos de la pierna, necesario para la batalla. Cuando bailaba, el guerrero se movería hacia delante y hacia atrás, hacia los lados y haría movimientos giratorios al unísono para simular el combate. Estos movimientos esconderían golpes. El maestro marcaría el ritmo de la danza para hacer cambios de ritmo e incluir cambios para que el guerrero demostrase su concentración.

    

     Es posible que en tiempos de paz también se hiciesen competiciones como las que se tienen atestiguadas en Hawaii. En Hawaii, se hacía una ceremonia anual Makahiki, por la cual se aseguraban al menos entre tres y cuatro meses de paz al año. Parecida a las Olimpiadas, Makahikis incluía mokomoko (un boxeo similar al actual), hakoko (wrestling) y kukini (carrera). Los competidores eran de los grupos selectos de guerreros que se encargaban de la seguridad de los jefes. Estos guardas de élite estaban entrenando constantemente y tenían un gran orgullo de participar en las competiciones de mokomoko. Los guerreros viajaban de las islas vecinas para participar en estos eventos y demostrar su habilidad enfrente de los líderes. Algunas veces los participantes eran heridos o matados durante la competición, lejos de ser una recreación, los juegos Makahiki eran una manifestación de las fuerzas de los jefes y nunca se tomaban a la ligera por los participantes.

    

          Kamehameha, "el solitario", nació, según se cree, en la isla de Kokoiki, en el distrito de "Koala" cerca del extremo norte de la Isla Mayor. La fecha exacta de su nacimiento se desconoce aunque fuentes autorizadas calculan que fue en el año 1753. Se dice que cuando el nació, un veloz cometa se vio en el firmamento y se interpretó como señal de buen augurio y de poderío. Un gran jefe de la Isla Mayor, lo transportó de la alcoba en que nació a un lugar cercano (Mookini Heian), para celebrar los ritos correspondientes a su nacimiento. La vida de Kamehameha es una mezcla de mito y verdad. Se cree que en su niñez vivió en los tranquilos bosques del Valle de Waipio. A la edad de cinco años fue aceptado en la corte de su tío, el gran jefe alapai y Kalaniopu, sobrino de Alapai, quien fue tío de Kamehameha. Sólo existen unos retratos de Kamehameha pintados por artistas europeos de los viajes de exploración. Se dice que era un hombre muy alto de 6 pies con 6 pulgadas (alrededor de 1'98m ) de altura.

     En el año 1778, cuando el capitán Cook arribó a Hawaii, la población rondaba los 400.000 habitantes, propiciando las ambiciones de las grandes masas por tener un rey. Así como Kamehameha maduraba en su juventud, las cosas comenzaban a cambiar. La meta era lograr un reino que dominara las islas hawaianas y la familia real de Kamehameha estaba en guerra cuando llegó el capitán Cook. Como miembro de la corte real, Kamehameha se entrevistó varias veces con él y estuvo presente cuando murió en la bahía de Kealakekua en el año 1779 y se le entregó supuestamente la cabellera del capitán como parte del Mana del capitán. Nadie dudaba de su alto rango, aunque su legitimidad para establecer la unidad de Hawaii es incierta; de joven, Kamehameha era muy sensible a los rumores que se decían de su procedencia.

      Después de un sinfín de luchas internas, consiguió el control de la Isla Mayor y se lanza a dominar la totalidad del archipiélago de las Hawaii. Hacia el año 1812, después de varios años de guerra, Kamehameha trasladó su corte de Waikiki a Kailuakona en la Isla Mayor. Con cerca de 60 años de edad, sobreviviente de muchas batallas y toda una vida llena de cambios, estaba listo para retirarse calladamente a su tierra natal. Estuvo contento los últimos años en Kailuakona, el reino por el que peleó. Al fin estaba en paz, su Mana (valor) había sido confirmado por sus actos de heroísmo que lo convirtieron en leyenda. Sus hijos eran de las más alta casta y fue su Mana quien le dio legitimidad. Mas que un gran jefe, Kamehameha era una forma de vida. En mayo de 1819 murió y fue enterrado con todos los honores.     

     El sistema de combate hawaiano, llamado lua, comenzó a decaer tras la muerte de Kamehameha con la llegada de los misioneros que reprimían muchas de las costumbres y tradiciones. En 1874, el sistema de combate hawaiano tuvo un resurgir gracias al príncipe Kalakaua que era hijo de Kamehameha II que ayudó y apoyó la formación de nuevos grupos que practicaban estas artes de lucha. Así, manda entrenar a 25 niños, entre los que se encontraba su hijo Kekuanaoa, para que no se extinguiese esta forma de combate.

     Kamehameha, el Señor de las Islas y el Gran Rey, es un símbolo no sólo para los hawaianos, sino para todos los polinesios pues es el fiel reflejo de un gran practicante de sus tradiciones y artes que han sido practicadas por toda la Polinesia.